Receptáculo literario
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Método del escarnio oral solapado de refranes y proverbios (Columna semanal Nº 74)
Antes de introducirlo a usted, lector, en nuestro método gratuito de desvirtuación de refranes debería usted saber que no son estos una cosa menor. Estas bobadas han sido repetidas maquinalmente durante cientos de años por millones de incautos causando muchísimo daño. A modo de introducción veamos lo que escribí yo al respecto:
“Son nada menos que frases hechas y lugares comunes, palabras que aguardan irracionales y obtusas, sosteniendo el enorme edificio de la moral pacata y la estupidez humana desde sus cimientos. Yacen así, contumazmente arraigadas en lo mas hondo de nuestra civilización, amarrando a millones de incautos desde tiempos inmemoriales”
Juan Humbleby
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Pues bien. ¿Ha visto? Si usted cree que la tarea de nuestra columna consistirá en una mera depreciación de los hábitos de pensamiento, si piensa que de ahora en mas usurparemos las armas de la costumbre para utilizarlas gratuitamente en su contra, seguro tendrá la razón, porque de eso se trata precisamente. Felicidades alumno.
Así que recuerde usted aquel viejo proverbio que dice:
“Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón”
Y desengáñese pronto. No hay nada mas inútil que saberse perdonado por el idiota que inventó ese refrán. Por nuestra parte, de paso y como somos muy graciosos, nos burlaremos también de los millones de crédulos que aunque no utilizan estos proverbios a diario, obtienen de ellos la ética que gobierna su triste y patética vida sin sospecharlo siquiera.
Aprenderá usted entonces a desvirtuar los proverbios y los refranes como pequeña expresión del arte; lo hará siempre partiendo desde la premisa de que “todos son soeces”. Téngalo en cuenta. De ahora en mas ese será nuestro lema, recuérdelo usted entonces, aplíquelo cuando pueda y repítalo siempre antes de acostarse: “Todos son soeces” Me imagino que habrá escuchado decir:
“Siempre que llovió paró”
Convengo en que si usted no había reparado en ello seguramente la noticia le resultará fascinante. Y si es así quizás también hasta le servirá de consuelo. Sin embargo, si este no es su caso, habremos aclarado un punto y podremos finalmente seguir instruyéndolo a usted en su nuevo arte. A partir de este momento es usted lector el dueño de una verdad absoluta: “todos son soeces” Repítalo nuevamente por si no quedó claro. “Todos son soeces” Recuérdelo al levantarse con los titulares de la mañana y de nuevo de noche durante los consejos publicitarios cuando mira la tele. Gríteselo a su pareja en la discoteca y remácheselo cuando llegue el turno de los conjuntos de cumbia. “Todos son soeces”. Si se esfuerza un poco verá como puede aplicarlo sin dificultad a todos los ámbitos a los que usted es asiduo. Por supuesto:
“Donde fueres haz lo que vieres”
Se anula a si mismo. Ni siquiera nos hará falta improvisar una convención de fakires para representar ahora las inconveniencias del citado refrán. Y por lo general nosotros no caeremos tan bajo. Simplemente nos burlaremos gratuitamente de los viejos refranes a la luz de la lógica y el sentido común. Y todo nos resultará muy chistoso porque lo haremos de forma tan soterrada y cobarde que dificultaremos la toma de represalias por parte de los ultrajados. Todos son soeces. ¿Genial verdad?
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Con este método, el “método gratuito del escarnio oral solapado de los refranes y los proverbios”, no solo podrá obtener la satisfacción de ostentar su divertido cinismo recién estrenado, sino que, si tiene suerte y se esmera, logrará derribar definitivamente muchos años de pseudo-saber obsoleto en el ínterin. Cierto que para ello se requieren ciertas mañas que usted aún no posee. Pero no se impaciente, ya llegará usted a adquirirlas si sigue leyendo. Considere que:
“Del dicho al hecho hay mucho trecho”
Y verá cuan arbitrario resulta ahora. Si estudia atentamente los presentess conceptos, usted solo se dará cuenta que el trecho es variable según lo dicho y las circunstancias. Que en definitiva no sabemos cuanto podrá ser eso. Por el momento y como usted es nuevo nos conformaremos con desvirtuar los refranes de cualquier manera. Solo a modo de calentamiento:
“Vísteme despacio que tengo prisa”
Por ejemplo, cualquier consideración acerca de porqué este cretino asume que debemos vestirlo será bienvenida.
Mientras tanto, antes de ingresarlo definitivamente a usted en materia, debo advertirle que la estupidez gobierna efectivamente el planeta. Tanto es así que enfrentársele abiertamente, siendo usted aún un desvirtuador tierno y joven como lo es, puede ser nefasto para su confort y seguridad venidera. Deberá entonces ser cauto y no subestimar jamás a su contraparte: la estupidez es poderosa y omnipresente. Por eso es fundamental que respete las reglas, ya que si sigue mis instrucciones al pie de la letra no tendrá problemas. Y no se preocupe, en primer lugar el medio nos asegura que existe la distancia intelectual suficiente entre usted, desvirtuador de refranes, y el omnipresente rebaño mundial de repetidores de máximas. En segundo lugar porque insultaremos a la estupidez solo de manera oral, general e indirecta, a modo de chiste fácil, de manera que nuestras palabras jamás podrán ser consideradas seriamente en nuestra contra llegado el caso de una subsecuente instancia judicial por ejemplo. Despreocúpese y siga leyendo…
“Dios le da pan al que no tiene dientes”
(¡Dápido mujed! ¡Mi disfdaz de padoma!)
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Como primer paso en la construcción de su aprendizaje, seleccionaremos un refrán sencillo del enorme catálogo y lo colocaremos en un escenario al azar. Como usted ya sabe, cualquier ámbito es idóneo para que la estupidez se manifieste. Por eso diremos entonces que usted está en una fiesta familiar, digamos en lo de su abuela, y muy enojado insulta a un tío suyo, llamemoslé William, que injustamente y a conciencia le ha ocasionado a usted algún grave perjuicio. No importa cual. Para su sorpresa, el aludido luego de escuchar impasible sus indignados y justificados insultos, le responde tranquilamente:
“A palabras necias oídos sordos”
Y tranquilamente se da vuelta y se dedica a otra cosa… ¿Qué diría usted para refutar a su tío? Usted está furioso, mucho mas ahora luego de aquella respuesta tan chota que le ha dado el tío William, todos lo miran, ansiosos de drama, usted nota que los presentes se posicionan ya de parte de su tío jodedor, y le dan la razón al tío William solo por ese insulso refrán que sacó del bolsillo. Ahora usted está acorralado entre su furia y la estupidez ajena, porque por mas ilógico que le parezca, nadie discute la veracidad de un refrán. Por supuesto, la estupidez está instalada también en lo mas hondo de nuestra propia familia. Pero no se preocupe, usted habrá cultivado el arte de burlarse de la imbecilidad, y seguramente cuando llegue el momento ya habrá digerido estas líneas. Imagínese que entonces usted, en vez de ponerse a temblar, enrojecerse, tartamudear insultos o romperle la cabeza a su tío (lo que solo le traerá mas problemas, se lo aseguro), le responde en voz clara y alta:
“Ser necio precisamente es hacerse el sordo cuando te gritan las verdades de frente”
No está mal, con estas simples palabras habrá descolocado usted a su tío y habrá prevalecido por sobre cientos de años de repeticiones absurdas. Lo bueno de la estupidez es que siempre resulta estúpida y por tanto es fácil de desarmar cuando se la identifica. Si en su familia son reglamentariamente imbeciles y están dentro de los parámetros normales de la estupidez seguramente al instante los tendrá de su lado. Pero su réplica todavía es inocente, la respuesta que le acaba de dar a su tío es algo “naive” si me permite usted, deberá esmerarse mas. Pero no se angustie, muy pronto lo hará, con constancia y aplicación se convertirá en un verdadero artista de la desvirtuación de chotadas y hasta le gustará ese proceso. A propósito:
“Sobre gustos no hay nada escrito”
A continuación rebatiré la afirmación anterior adjuntando una consideración escrita sobre gustos, solo para usted, a modo de dedicatoria y de salutación personal:
Todo aquel que elije el helado de “menta alpina con sambayón y pasas de uva” por sobre el de “dulce de leche granizado con chocolate” es un idiota snob con afán de protagonismo.
Ahora ya hay algo escrito. ¿Entiende? Note como aquel proverbio, con varios cientos de años de antigüedad y millones de reproducciones encima acaba de ser desacreditado con total certeza y mucho mas allá de una duda razonable. Y casi sin esfuerzo alguno por nuestra parte. En fin… Bienvenido.
“No todo lo que brilla es oro”
Luego de valorar completamente inmóviles durante cuatro segundos la valiosísima información que este refrán nos aporta, entrando ya en lo que vendrían a ser los pormenores de la materia, diremos que hay estupideces más difíciles de desenmascarar que otras. Incluso hay conceptos que por estar tan encajados en la base misma del bien pensar colectivo, son pasibles de ser aceptados hasta por usted mismo si se distrae. Algunos por novedosos se le pueden filtrar. Manténgase siempre en guardia y no los pase por alto. Y cuando se tope con un proyecto de refrán incipiente, de esos que aún no son refranes pero que mueren por serlo, por mas sabio y acertado que le parezca el concepto deténgase, paresé y considérelo ahora partiendo desde de la premisa cierta de que “todos son soeces” y solo así logrará desarmarlo. Créame. Se reirá de si mismo al notar cuan imbécil había sido antes; se evitará el bochorno de haberse considerado seriamente un guerrero de la luz y ni siquiera hará falta que me lo agradezca.
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Para empezar, la naturaleza pedagógica del presente escrito nos exige que comencemos por los refranes más sencillos de desvirtuar, por ejemplo:
“Muerto el perro se acabó la rabia”
Comprobará usted que la bobada sucumbe casi sin presentar batalla; no necesito decirle que los perros mueren todos los días y que la rabia sigue existiendo. Téngalo en cuenta además si está pensando en adquirir un perro como mascota. Recuerde: Todos son soeces. Y ya que estamos hablando de perros, intentemos otro también muy choto si a usted le parece:
“Perro que ladra no muerde”
Sea paciente. Ni siquiera hace falta que lo intente aún con este. Cualquier idiota que acerque su rostro a ese enorme rottweiler que le ladra babeante y enloquecido detrás de la reja odiará este refrán sin su ayuda durante toda la vida.
“De tal palo tal astilla”
Como me imagino que usted tampoco es un árbol y como admito que quizás también sea distinto a sus progenitores, no nos detendremos en este.
Tenga en cuenta que hasta ahora no hemos hecho gran cosa. La estupidez permanece incólume. Si piensa que con esto ya es suficiente deberá superarse usted.
En segundo lugar están los proverbios que recomiendan una actitud, un modo correcto de vida. Mucho cuidado con estos. Relativamente fáciles a la hora de servirnos de sus debilidades, son también los mayores culpables de la insensatez de las masas. Y si, usted ya lo sabe ahora, en lo venidero considérelos con la certeza de que: “Todos son soeces” Si parte desde allí se le facilitará la tarea.
“A mal tiempo, buena cara”
Para desvirtuarlo no hace falta salir a buscar paradigmas nuevos, fíjese por ejemplo como en la misma lógica queda implícito lo contrario:
“A buen tiempo, mala cara” porque de otro modo bastaría con decir: “Buena cara siempre”
Personalmente nunca entendí a estos idiotas. Ahora, debo aclararle que aquello no es una frase que descoyunte por completo la gansada absoluta del refrán en si mismo. Piénselo. Hágalo usted mejor. ¿Cómo lo refutaría usted? Le dejo esa tarea para que practique en casa y le agrego otra.
“No hay mal que por bien no venga”
Una frase estúpidamente optimista que sin embargo nos lleva invariablemente a pensar que “la vida es una mierda” Describo a continuación el razonamiento lógico que se desprende, siguiendo siempre la misma lógica del ejemplo anterior:
1) “No hay mal que por bien no venga”
2) Entonces “No hay bien que por mal no valga”
3) Entonces “No hay alegría completa”
4) Entonces “Todo da lo mismo”
5) Conclusión “La vida es una mierda”
Asimismo hay varios refranes en la misma línea optimistoide que son imperdibles:
“Al que madruga Dios lo ayuda”
En este caso, una réplica y desvirtuación correcta vendría a ser:
Si usted tiene que madrugar a menudo seguramente es porque dios no lo está ayudando como debería…
Muy bien… Muy bien. Vaya afilando su estilo… Ahora pruebe con este.
“Más vale prevenir que curar”
Para contradecir este último tendrá que aplicarse un poco, también se lo dejo a usted, imagínese que acaba de sufrir un accidente, está perdiendo muchísima sangre, ya tendrá tiempo de ponerse el casco si sobrevive… ¿Me sigue? Bien. Relea la oración anterior si hace falta y desvirtúe nomás. Tómese su tiempo. Invente una frase y escríbala aquí______________ _____________________________________________________ Ahora vea éste:
“Cada loco con su tema”
La gente apela a este refrán porque no entiende algo y se niega a admitirlo. Lo usa para no comprometerse cada vez que intentan involucrarla en problemas ajenos de los que no sabe ni quiere enterarse. Desvírguelo usted. Hágalo en función de que su única dificultad es que no dice nada. ¿Lo tiene? Bien. Siguiendo en la línea de los dichos ingenuos tenemos los conocidos:
“Una golondrina no hace verano”
Un pingüino no hace invierno. ¿Y que?
“Todos los caminos conducen a Roma”
Usted tiene altas probabilidades de morir ahogado.
“Haz bien y no mires a quien”
Ni usted cree eso…
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Ahora usted, que ya está más interiorizado en estas cuestiones, deberá perfeccionarse en su arte. Con ese propósito es que ejercitaremos ahora cierta ecuanimidad en su respuesta, cierta elegancia. Nada menos que el brillo. Sepa que siempre que usted desmienta un refrán deberá tener gracia. Nunca podrá dejarse llevar por el desprecio irracional, la furia, o la estupidez. Deberá conservar usted siempre su dignidad intacta. Creamé. Es mas chistoso si usted no es igual de idiota que su adversario. Observe este ejemplo.
“Más vale maña que fuerza”
Si usted respondiese:
“¡Cállese la boca gil de mierda, eso es una gran mentira, lo dice la historia! ¡Hijo de puta!”
Sería usted un inepto. Concéntrese siempre, relájese y piense. Cualquier bicho aburrido de la naturaleza es capaz del arrebato violento. Intente ahora una mirada alegre y una voz indiferente que como sin querer responde mientras toma el te:
“Infinidad de forzudos triunfantes y mañosos masacrados confirman lo arbitraria que resulta su afirmación anterior queridísimo William. ¿Cómo está su madre?”
También puede optar por el tono neutro, que es mas efectivo pero requiere un control trabajado del tono, pienso que para novatos como usted la anterior actitud de afectación distraída será suficiente. Prosigamos:
“No por mucho madrugar amanece más temprano”
La estupidez extrema se delata en la flagrante obviedad de este caso. Créame, llegado a este punto ya está en condiciones de responder rápidamente usted:
Tampoco por ponerte tus calzoncillos violetas el sol se va ocultar a las ocho.
Y aunque usted nuevamente tendrá la razón de su lado, no ha sido elegante. Fijesé e inténtelo con este otro.
“No hay mal que dure cien años”
¿Estúpido cierto? Si hasta el querido William de mas arriba se daría cuenta, el mismo podría citar como veinte males que han durado mucho más. No importa, sigamos:
“Un clavo saca a otro clavo”
Increíble. Si existiese alguien tan idiota como para haberlo intentado podrá corroborar cuan falso resulta eso.
Ahora, solo por diversión desvirtuaremos una máxima moralizante entre usted y yo: Tomemos ésta:
“Del árbol caído todos hacen leña”
¿Acaso es esto una valoración negativa? ¿Cuál es la gracia de ponerse a talar un árbol cuando hay otro tirado al lado? Continúe la desvirtuación usted, allí se la dejo, piénsese usted un remate. Allí tiene usted a la estupidez al desnudo, vea como hay gente capaz de ponerse a talar el único árbol que no derribó el huracán, solo porque alguien dijo una vez que es malo tener suerte y que esforzarse es bueno. Lo terrible es que es cierto que hay gente así.
Ahora ya mas tranquilos podemos ir conociendo el terreno. De verdad que la estupidez encarnada en el hábito cotidiano puede resultar un terrible flagelo. Mire ésta:
“Zapatero a tus zapatos”
Sin más el refrán se adjudica el derecho de decidir que si usted es un “zapatero” no debería intentar aportar nada de valor en las áreas mas refinadas de la actividad humana. No hace falta agregar que probablemente hay cientos de “zapateros” que quizás se lo han creído durante siglos. Nadie se cuestiona estas idioteces. Por eso es que será usted el que deberá hacerlo. Estudieselás entonces, adéntrese en sus secretos, desprecie el absurdo en la vida del rebaño y sea un noble guerrero desvirtuador de refranes. Libere al mundo y libérese de las ideas prefabricadas. Solo así podrá derrotar a la verdadera causa de todos los males cuando lo persiga. Eso si, antes de que avance un paso más debo advertirle que este es un viaje sin boleto de vuelta. Luego de este punto no volverá a ver el mundo de la misma manera. No habrá retorno. Aunque quizás ya sea muy tarde para la advertencia. Bueno… Por ahí si… Capaz que estoy exagerando un poco. No me haga caso. Sigamos…
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A continuación vamos a ver un par de refranes que hemos descalificado por anti-reglamentarios. Son engañosos, hacen trampa, solo por eso merecen las acotaciones al margen.
“Cada maestrito con su librito”
Descalificado por abuso soez del diminutivo. (Acotación al margen: “Cada maestro con su libro” suena tanto o mas estúpido que el original)
“Cría cuervos y te sacarán los ojos”
Descalificado por exceso de morbo. (Acotación al margen “Educa mal a tus hijos y te quitarán algún bien” no tiene gracia y jamás hubiera sobrevivido a los tiempos. Abuso del morbo y punto)
Muy bien. A partir de ahora se mantendrá al tanto de todos los chistes que se hacen de algunos refranes y lugares comunes. Será su pasatiempo secreto. Estos chistes pueden serle de mucha ayuda llegado el caso. (Lo ayudarán por ejemplo si usted en algún momento no es tan brillante como así lo pretende. Pero no importa, no me haga caso.) Fíjese por ejemplo en aquel refrán que dice:
“El saber no ocupa lugar”
Y recuerde que ya hay un chiste al respecto: “Mi disco duro no está de acuerdo”. O algo así. Y este otro:
“El trabajo es salud”
“Que trabajen los enfermos” Chiste viejo. La respuesta no será genial pero es válida de todos modos. La estupidez es así, se derrota sencillo querido lector, la dificultad radica en ubicarla en todos los sitios en donde se oculta. Suele disfrazarse de cosa importante, de frases rebuscadísimas, de artistas incomprendidos y de profesionales inaccesibles. La estupidez flamea inmóvil y disfrazada en todos los lugares que el ser humano ha logrado pisar una vez. Seguro que usted también se sabe muchos chistes de esos, anótelos todos. Considere a los tipos que los inventaron como socios suyos, otros que como usted encienden fósforos en la oscuridad del paisaje humano.
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Cambiando de tema, debe saber además que por supuesto hay refranes más nocivos que otros. Al punto tal que ratificar en los hechos la línea de pensamiento sugerida en ellos puede resultarle nefasto. Sin ir mas lejos suponga que alguien le regala un caballo.
“A caballo regalado, no se le mira el pelo”
Desde este momento usted está en deuda. Sépalo. Erradique de su ánimo ese sentimiento de torpe gratitud y de inmediato dese cuenta que nadie regala nada por nada. Reaccione ante la triste verdad. Evalúe bien el color y los dientes del jamelgo podrido ese, infórmese bien antes de aceptarlo, averigüe si no está enfermo y de ser posible exija algo mejor. Porque esté seguro que este regalo que usted acepta sin mas, será usado en su contra una y otra vez, cuando usted menos lo espere y cuando mas endebles se encuentren sus pobres defensas.
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Muy bien. Ahora practicaremos enfocándonos en la brevedad de la réplica. Sabido es que si usted desarrolla un largo discurso para desvirtuar un refrán, verá menguada su eficacia y credibilidad a medida que sus palabras se extiendan. Sea conciso entonces. No estamos en un concurso de oratoria o declamación, no sea nabo. He aquí unos ejemplos de concisión y brevedad para que usted vaya viendo. Note como la gracia en algunas respuestas ya es un poco mas rebuscada que la que veníamos manejando en los ejemplos anteriores. Aunque parezca mentira, hay gente que no los entiende:
“Éramos pocos y parió mi abuela” En definitiva a usted ya le molesta la presencia del niño.
“Más vale pájaro en mano que cien volando” Solo si usted es un imbecil que caza pájaros como medio de vida…
“Más vale malo conocido que bueno por conocer” Hay que ser muy idiota para valorar lo malo solo porque se posee.
“Sarna con gusto, no pica” Entonces no es sarna.
“Mientras hay vida hay esperanza” Falso. De todos modos vamos a morir.
“Mal de muchos, consuelo de tontos” Un consuelo que ha probado ser absolutamente eficaz en reiteradas experiencias previas de nuestra vida. ¿Verdad que si?
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A veces deberemos valernos de réplicas que por su contenido frontal y agresivo, entrañaran cierto peligro de contra-replica. Aquí es cuando debemos echar mano de nuestros gestos y tono de voz. En estos casos el “acting” de que disponga será indispensable para disuadir de antemano el confrontamiento. Como siempre, pretendemos un desarme absoluto y tenemos siempre la última palabra. Cuidaremos por tanto que nuestra respuesta disuada al rival de devolvernos el golpe. En el ejemplo que veremos a continuación, la desvirtuación total solo es posible mediante una sonrisa de amistad honesta y franca, de lo contrarío sus palabras serán vistas indefectiblemente por el idiota como un ataque y se volverá en su contra. En algunos casos su actuación debe ser digna de un Oscar, no debe dejar la mas minima sombra de duda de que usted es un buen amigo. Vea las respuestas siguientes y entenderá lo que digo:
“Pájaro que comió voló”
Según las leyes de la física y la aerodinámica, ningún pájaro conseguiría levantar vuelo si se hubiera comido catorce quilos de alpiste querido William. Lo digo solo por seguir tu metáfora. La puerta está abierta.
“Quien fue a Sevilla perdió su silla”
Robó mi lugar amigo. ¿Precisa que me ria con usted para validarlo y sentirse mejor?
Atención: Solo cuando domine magistralmente sus gestos y su entonación podrá atreverse alegremente a soltar este tipo de frases que son un insulto directo. No hay prisa, ya llegará ese momento. Cambiemos el tono:
En casa de herrero, cuchillo de palo.
Si esta fuera en verdad la regla y no la excepción el refrán no tendría sentido. (Es difícil pero le aseguro que la desvirtuación es exacta.)
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Otro método, más difícil aún, pero muy del gusto de los maestros del arte, es el bombardeo mental de rápida desvirtuación afirmativa complejizante. Requiere inmediatez y velocidad. No debe dejar pasar ni un segundo para responderle al idiota y debe hablar rápido, la idea es que su contraparte no entienda o se quede pensando demasiado tiempo. Como usted sabe, partimos desde la premisa de que “Todos son soeces” Repítalo si lo había olvidado. A continuación algunos ejemplos de refranes con su respectiva desvirtuación afirmativa complejizante. Lealás rápido:
“Quien espera, desespera”
Si, solo si usted es víctima de su propia neurosis y ha sido malcriado en la cultura de la inmediatez durante toda su infancia.
“Ojos que no ven, corazón que no siente”
Si, porque según Sábato todos los ciegos son una secta de reptiles insensibles, fríos y calculadores.
“En boca cerrada no entran moscas”
Lo escucho y encuentro cientos de razones más simples por las cuales es oportuno el silencio.
“En el país de los ciegos, el tuerto es rey”
Si hubiera un país de los ciegos tendrían una estructura organizativa compleja desarrollada a su medida en el que ni siquiera el tuerto podría aceptar sus visiones como parte de una realidad relevante.
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Consideraciones finales
Finalmente, cerrando ya esté capitulo, no resta mas que desearle valor en su recién estrenada batalla. Considero que el conocimiento del método de desvirtuación oral solapado de los refranes y los proverbios le ha sido transferido satisfactoriamente en nuestra humilde columna semanal. Si lo ha leido todo cuenta usted con nuestra bendición. A partir de este momento es usted un desvirtuador de refranes y deberá marchar solo, considérese libre, deje sin culpa para mañana lo que pueda hacer hoy y disfrute tranquilo porque “todos son soeces” La vida es corta. Que tenga buen viaje.
FIN





